Colombicultura
JARAFUEL VILLA DE FUENTES:
Su origen se remonta entre los años 1947-48 por un grupo de socios jóvenes
cuyos nombres figuran a continuación: Vicente "El Sacristán", Carlos
"El Zarrino", Vicente "El Zapatero", Velasco "El Guardia",
entre otros. Con el nombre de Sociedad de Colombicultura "Jarafuel",
separándose posteriormente al tener que abandonar la localidad por motivos de
trabajo.
Se reanuda con el nombre "Club La Jarafuelina" en el año 1979 por un
nuevo grupo de jóvenes cuyos nombres son: Justo Tortosa "El de Las
Vegas", Pedro Medina "El Empinao", Eladio Cuartero, José Javier
"El Calero", Paco "El Carmelo", Federico "El
Grande" y Vicente "El Valero".
Se vuelve a disolver dicha sociedad en el año 1982 por varios problemas, siendo
reanudada en el 1993 por nuevos jóvenes y levantándola con la ayuda de
sociedades colindantes.
Mientras que la colombofilia se ocupa de la cría de palomas mensajeras, la
colombicultura esta definida como aquella especialidad de la avicultura dedicada
a la cría y mejora de la paloma y especies afines.
Las palomas realizan 4 o 5 puestas al año, de Enero a Junio, con una
media de dos pichones por puesta, generalmente macho y hembra. Como aves
granívoras, se alimentan de maíz, trigo, cañamones y pienso compuesto.
Durante el Verano y el Otoño los pichones compiten por la hembra aprendiendo de
sus hermanos mayores y ésta es la época del año en que sus dueños escogen
los mejores ejemplares destinados a la competición en la que tan solo 1 de cada
5, generalmente, son válidos para la misma. Las características que deben
tener los futuros campeones son: tener mucho celo, ser bravos con la paloma y lo
que se denomina "tener vuelta", saber volver y galantear a la paloma.
Algunos de ellos pueden alcanzar una cotización de más de dos millones de
pesetas.
Para distinguir a la paloma de los machos se le corta la cola y se le coloca una
pluma blanca. Todos los machos son marcados de diversos colores con una puntura
especial que corresponde a las marcas de sus dueños. Cada sociedad compra a la
Federación una cantidad determinada de anillas que se corresponden con una
chapa identificativa. Cada aficionado federado a su vez compra a su sociedad las
anillas que necesita y se colocan en la pata de los pichones a los ocho días de
su nacimiento. No obstante, estos animales tienen muchos enemigos como los
zorros o las águilas. También se pierden ejemplares bravos persiguiendo a la
paloma.
Se realizan concursos locales con una inscripción de 500 a 2.000 pesetas por
palomo, así como concursos especiales en los que pueden competir todas las
sociedades de la comarca o fuera de ella u en los que la inscripción cuesta de
2.500 a 8.000 pesetas por palomo, oscilando el premio entre 50.000 y 75.000
pesetas y un trofeo conmemorativo.